Archive for 24 marzo 2011

Enfermedad del alma

Dicen que en primavera se incrementan los niveles de serotonina y melatonina, pero… yo no lo noto. Es más, al igual que en el comienzo del otoño (la primavera de invierno), percibo que mi alma enferma.

Es entonces cuando necesito más contacto con la naturaleza. Su lenguaje de equilibrio, me ayuda a encontrar el mío.

Hoy me desperté con agujetas en los brazos, un dolor que me resultó extremadamente placentero. Ayer pasé el día en Lousada, y si me hubiera tomado un par de centraminas no creo que rindiera igual que lo hice… estrené un juguetito que llevaba una semana en mi coche, un cortasetos; quemé cosas inservibles; ordené libros, discos… investigué sobre una espumilla que sale entre las baldosas de barro del comedor… sales de cemento que rezuman con la humedad; hice limpieza y desrraticé…

Días como estos, hacen que te metas en la cama desconectando tan rápido el interruptor que al despertarte ni te acuerdas de como llegaste a ella, y el sueño fue tan reparador que lo que te preocupaba ayer… hoy tiene menor importancia…

El domingo tendré agujetas en las piernas… y las tendré porque el sábado caminaré “la ruta de las algas” por Ortigueira, con mi amiga Ana R… 14 km de preciosas playas, acantilados imponentes e importantes valores naturales y paisajísticos que hace que se diga de este itinerario: “AUTENTICAMENTE INOLVIDABLE PARA CUALQUIER CAMINANTE”.

Mis cestas

Regalar es a menudo más satisfactorio que recibir, y sobre todo si el regalo no es por obligación…  lo que lleva normalmente a solucionarlo cambiando un objeto por dinero.

Estoy retomando dos de las aficiones que tenía arrinconadas en el baúl de mi existir… las destrezas manuales y, el aislamiento de condumio de agentes que lo arruinen… artesanía y conservas.

Este viernes dos buenos amigos, tienen que visitar un obrador de conservas vegetales, requesón y miel, en la provincia de Ourense… y me invitaron a acompañarlos. Hace un par de días me desperté con la “teima” de regalarles algo especial, y me puse a ello…

Con los periódicos atrasados que se van amontonando, hice unas cestitas. Ayer recorrí varias fruterías buscando fruta ecológica y también azúcar de caña de cultivo biológico. Preparé las maceraciones y esta mañana la pasé “cazoleando” con un resultado que en principio, me dejó satisfecha:

CESTA DULCE:

– Mermelada de fresa.

– Confitura de zanahoria.

– Mermelada amarga de limón y manzana.

– Mermelada de kiwi.

– Confitura de naranja amarga y pera.

Sólo me falta la composición final… espero solucionarlo con la visita que esta tarde haré a la Bolsera gallega.

Estoy deseando que llegue el viernes para ver la cara que ponen cuando se lo entregue, pero mientras tanto mi cabeza es un rebumbio de ideas. Disfruté tanto con los preparativos de estos regalos, que estoy pensando en montármelo con ánimo de lucro (de poco lucro) mientras no me llamen para el que espero, sea el trabajo de mi vida… Cestas: dulces, saladas, agridulces, mixtas, personalizadas… y una tienda virtual…

Tengo que madurarlo, y sobre todo estudiar los aspectos legales. A ver en que queda… 🙂

ALIMENTOS DE TEMPADA

Con esta historia da globalización temos acceso en calquera época do ano a case calquer alimento que se nos antolle. Pero isto ¿é positivo?.  Eu son a primeira que percorro as froitarías na busca das mellores papaias conscente dos beneficios que nos aportan, pero… fóra diso intento por exemplo, achegarme a Burela en setembro a comprar un bonito enorme para facelo en conserva para todo o ano; esperar a que baixen os do Bierzo en maio para comer boas cereixas; en agosto cómprolles un saco de pementos vermellos e ásoos á leña póñéndoos a continuación en botes de vidro. Aproveitamos ademais para facer unha churrascada esa noite de verán ao rematar coa faena dos pementos. Non compro amorodos até que estes teñen sabor; neste momento ademais están moito máis baratos e compro cantidade para facer marmelada ou salsa agridoce… marmelos, tomates, sandías, laranxas, polos… sempre prefiro os mercados locais, e a certeza de que a produción é o máis semellante a como o faría eu mesma.

¿Que conseguimos facéndoo desta maneira?

En primeiro lugar, van a ser máis económicos… importante nesta época de crise. Ao aumentar a oferta o prezo diminúe. Isto é recomendable tamén para os aficionados ás conservas, incluida a conxelación.

Cando consumimos alimentos de tempada, contribuimos ao desenvolvemento das zonas rurais e a respectar o medio ambiente. Ao respectar o ciclo natural e a zona de produción dos alimentos, evítase a implantación de monocultivos intensivos que esgotan a terra. Minimízase ademáis un dano maior ao medio ambiente derivado do transporte dos produtos, o emprego de fertilizantes e pesticidas, etc.

Estamos consumindo alimentos máis saudables, no seu punto de principios inmediatos e sen aditivos químicos (se son ecolóxicos) ou cando menos con pouca cantidade, xa que terán menores problemas de pragas e enfermidades ao producirse na mellor época para completar o seu ciclo vital.

Os produtos poden recolectarse ou obterse xusto antes de ser consumidos, unha garantía de que o crecemento ou cría son as adecuadas. Eso os fará tamén máis sabrosos.

Non nos deberiamos deixar levar por imaxes como esta que poño a continuación… unha foto que fixen o outro día nunha froitaría de Madrid.