Archive for 26 junio 2012

ARDE LUCUS 2012

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“La cita pirata de Amelie”

“Tan solo intentaba vivir lo que brotaba espontáneamente de mí” ¿Por qué habría de serme tan difícil?

La conozco desde hace más de 40, y aunque este no es su nombre, yo la llamo Amelie.

Por su cabeza pasan cosas que hacen que el corazón le lata con más fuerza de lo normal, y muchas situaciones las vive como reales aún no estando segura de si lo soñó o lo vivió de verdad.

Suele llevar su capacidad imaginativa más allá de lo habitual, por eso ante el más pequeño detalle de la vida, se crea su propia historia aislándose en un mundo de fantasía, en un cuento de encuentros y desencuentros haciéndolos suyos sin llegar a saber nunca donde acaba la realidad y empieza la ficción…

Hace unos días mantuvo una conversación por la red con un desconocido. Creía que conocía a todos sus amigos de Facebook, pero cuando sonó el “clink” del chat y “Lucus Augusti” le puso “hola preciosidad” se quedó descolocada… se atrevió a contestar ¿quién eres?… un maestro de escuela por vocación, pero funcionario por obligación… y así un diálogo largo con invitación a café por el centro de la ciudad, incluido… en algún momento, pero sin concretar nada…

Al día siguiente, a media mañana sonó un sms en el móvil: Amelie ¿quieres ir a una cita a ciegas?

Ella siguió limpiando la casa sin darle importancia al asunto… pensó: un día me armaré de paciencia y recurriré a todas las empresas a las que estoy vinculada para hacer respetar mi “protección de datos”…

Pero a la media hora sonó otro: Ay Amelie, o que te perdes…

Esto ya no le pareció del “Tarot de Alicia Galván”…

¡El maestro de escuela! Pensó Amelie… ¿cómo consiguió el teléfono? ¿estará puesto en Facebook? No. En Facebook no estaba, pero sí en su blog… estaba claro…

Amelie se puso a hacer la comida y curiosamente olvidó el asunto… su cabeza trabajaba en otra galaxia… una historia de gatos envenenados de un barrio, a la que sólo sobrevivió uno… y negro.

Al acabar de comer, sonó el teléfono… llamada… ¡el nº de Lucus Augusti!… bueno, esto ya le pareció el colmo… pensó ¿lo cojo y lo pongo de vuelta y media? Nooo… mejor no… mejor ignorarlo…

Un poco más tarde otro sms:
– ¿No te atreves a ir a una cita pirata? Yo se quién eres, pero tú no.

Ahhh… esto fue mucho para Amelie, y…  empezó una conversación vía mensajes de texto:

Amelie: ¿Me conoces?
Lucus Augusti: si, sal a tomar un vino.
A.: vale, pero si me dices quien eres…
L.A.: Sorpresa!!
A.: Me pica la curiosidad… pero me da pereza salir de casa…
L.A: A las 9 en la cervecería que te quede más cerca.
A.: Vale ¿conoces el 10?
L.A: Si

A partir de aquí…. la cabeza de Amelie se desbordó… se repasó a los conocidos que pudiesen tener este tipo de actuación, descartando por alguno de los indicios, a quien pudiendo hacerlo no encajara en alguno de los hechos… sin obviar por supuesto, que al final fuese un desconocido, claro.

Amelie, llegó a las 21,05 a la Cervecería 10. En la entrada un hombre fornido y sólo, veía el futbol: España-Irlanda… lo miró “interrogativamente”, como diciendo ¿eres tú?… El hombre, fijó la vista en ella interrogando también: ¿Qué quieres? ¿tomar algo conmigo?

Rápidamente Amelie bajó la vista y se dijo a sí misma: ¡deja de hacer el imbécil, y hazte el favor de coger la prensa y esperar lo que sea… lo que si está claro es que a Lucus no le gusta el futbol!…

Despertó Amelie de su ensimismamiento con el sonido de otro sms:

L.A.: Llegando.

Pasaron 5 minutos… por la cabeza de Amelie las fantasías más disparatadas que se puedan imaginar… sube la vista del periódico (del que no asimiló ni una sola noticia) y vió a dos amigos suyos dirigirse hacia el bar. Cuando llegaron les preguntó: ¿quedé con vosotros? A lo que ellos contestaron: Síiiiiiii… Y carcajada triple!!!

Los hermanos Quijano, Oscar y Raúl… dos hermanos músicos con un sentido del humor incomparable, que se recorrieron 100 km y no paraban de reirse por el paripé que le montaron… y que rieron aún más cuando Amelie les contó todas las aventuras que durante 12 horas se imaginó…

A partir de ahí risas, ostras, almejas, buen jamón y buen vino, pulpo, y los mejores GT del mundo… Y por supuesto la complicidad que unía a los tres amigos….

Hoy me lo contaba mi amiga, acabando su historia de esta manera:  “¿lo habré soñado?”