Archive for 15 marzo 2014

Nueva vida… Nuevas paredes

Pared estacional…

IMG_20140315_023224

Anuncios

Una historia casi real

Todo empezó el día en que nació… el 13 de junio de 1928. De ahí su nombre, Antonia. Cinco kilos y medio de imaginación y los dos incisivos inferiores fuera, obligaron a su madre a tener que ir al hospital a buscar ayuda para que la “desatascaran”. Cuarto retoño, ayudado a salir “do alén” gracias a una ventosa, para conocer esta realidad y a convivir con una serie de huecos en el cráneo que la dejaron marcada para siempre… como un ser “especial”…
Antonia no era una hija deseada, más bien fue un despiste; con todo, sus padres siempre la quisieron y la trataron como “algo” distinto. Daría lo mismo que llegara a ser una princesa virtuosa del piano o, una culta mujer universitaria… siempre sería una persona segura de si misma y, lo importante sería la “marca” que dejaría en este mundo. El “don de gentes” fue claro desde el principio, y sus progenitores no iban a sucumbir al capricho de aquellos tíos millonarios que no concibieran hijos cuando debieran, y ahora se empeñaban en adueñarse de Antonia alegando que con ellos la niña viviría mucho mejor que rodeada por otros tres mocosos ávidos de necesidades y, con unos padres faltos de recursos para mantener tamaña prole.
Y así la niña empezó la vida, no sin que su madre siguiera pariendo, en parte por falta de medios y en parte por sus creencias religiosas…
****

La infancia de Antonia transcurrió desde su nacimiento en San Clodio de Ribas de Sil, en este pueblo encantador; unos cuantos años en Madrid para instalarse definitivamente en la capital de la provincia de Lugo. Su padre Don José, desarrolló actividad ferroviaria como jefe de estación en las de San Clodio, Estación del Norte -Madrid- y Lugo, hasta que el Régimen prescindió de sus servicios a raíz de esa manía que tenía de defender, ayudar y esconder en su propia casa a “los que querían matar por envidia” según me contó la propia Antonia.
No falto de recursos derivados de su cerebro y de su intuición, Don José fue abriendo en la ciudad una serie de negocios relacionados con la hostelería y otro que, siempre me dio que pensar sobre la manera en como consiguió la licencia de apertura: una agencia de reclamaciones a RENFE -la antigua empresa del susodicho- que, funcionó viento en popa mientras él vivió…
*****
En aquella época la Estación de San Clodio era una de las más importantes y activas de la provincia. Trabajaban en ella un centenar de personas.
Cuando a Don José lo destinaron como jefe a esta estación, él y Doña Aurora –que tenían tres hijos- viajaron todos juntos en tren desde Madrid, donde dejaba la jefatura de la Estación del Norte.
A la altura de la estación de Montefurado, -ya llegando a su destino- un hombre desconocido entró en el compartimento de la familia Rodríguez y sentenció: – Don José, no se baje en la Estación de San Clodio. Hágalo en la de Puebla de Brollón o la de Monforte. En San Clodio una gente lo espera para “pasearlo”.
Durante el resto de sus vidas Batanero –el hombre del tren- y Don José serían grandes amigos.

CONTINUARÁ…

IMG_20140312_101609

Cine Imperial

2014-02-18 12.41.13 Cuando en el centro de Lugo ya no disfrutamos de ninguna de las 8 salas que llegaron a coexistir en su momento, en la pequeña localidad de A Ramallosa, el Cine Imperial abre sus puertas al público desde el año 1948; ahora regentado por la hija del fundador que como a mí, le apasiona el cine francés.

La sala en desnivel con su patio de butacas tapizadas en rojo-granate, su “gallinero” y cabina de proyección te transportan a los tiempos mágicos en los que ir al cine se programaba con antelación y se discutía en familia qué pelicula ver.

Agradezco la existencia de este superviviente que me da esos momentos de placer en la nueva etapa que me toca vivir… y cuando voy, me siento acompañada por la persona con la que varias veces asistí al Cine Imperial… mi madre.